Voluntarios españoles cuentan su experiencia en UBiP

Un informático, una profesora y dos bibliotecarios o, lo que es lo mismo, Iris Martínez, Marcos Avilés, Raquel Pérez y Alex López estábamos a punto de realizar unas de las experiencias más maravillosas de nuestra vida: viajar a Perú el verano del 2014 y colaborar con la organizaciónUna Biblioteca Para mi Pueblo (UBIP). Una de esas aventuras que tanto te marcan como persona y te sientes orgulloso de explicar, con todo detalle, a todo el mundo: llámese amigo, pareja, amante, padre, primo, hermano, desconocido o a cualquier persona que se os ocurra con la que se tiene cualquier tipo de vinculación personal.

Marcos, Raquel, Alex e Iris

Como las relaciones previas interpersonales de los 4 miembros que íbamos apasar tal experiencia no eran muy elevadas (además de no vivir en las mismas ciudades españolas, por cierto), cada uno por su cuenta compró sus billetes a Perú, concretamente a Lima, en días del calendario diferentes. Eso sí, todos coincidimos en empezar a “trabajar” con UBIP a principios de Julio del 2014. Antes de proseguir con nuestra experiencia, me gustaría recalcar el porqué de esas comillas en la palabra “trabajar”. Ninguno de los 4 miembros nos sentimos, en ningún momento, que estuviéramos “trabajando”, simplemente sentíamosque estábamos colaborando con una organización la cual tenía una finalidad maravillosa: implementar bibliotecas en zonas del Perú con pocos recursos e incentivar y promover el hábito de la lectura entre los peruanos.

Cada uno de los 4 españoles que allí estuvimos, podríamos explicar nuestras experiencias personales en todo el tiempo que estuvimos colaborando con UBIP, pero hemos creído realizar una opinión y valoración conjunta de lo que significó tal magna experiencia.

Nuestro planning de trabajo en los días que íbamos a colaborar con UBIP se dividió en estas tareas a realizar:

  • Implementar una biblioteca desde 0 en el barrio limeño de Comas, un barrio azotado por unos altos niveles de pobreza y falta de hábito a la lectura.

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Biblioteca tarmatambo

  • Ampliar la biblioteca del pueblo de la sierra Tarmatambo, con nuevos libros traídos de España, y explicar a los responsables de la misma que tipo de actividades realizar con sus usuarios para motivarlos y aumentar su hábito de la lectura.

Biblioteca Tarmatambo

  • En el pequeñito pueblo costero de Huarmey, aparte de donar un par de cajas llenas de libros, hicimos una actividad con niños en una escuela y otra con gente mayor promocionando la lectura y haciendo ver a estos colectivos lo importante que es leer.Escuela Huarmey.
  • Una de las actividades más maravillosas que realizamos fue en dos cárceles (penales como allí le llaman) limeñas: Piedras gordas y Castro Castro. Difícilmente olvidaremos aquella experiencia ninguno de nosotros. Tener en cuenta que no es nada fácil acceder a una cárcel como visitantes. Y encima nosotros lo hacíamos por una buena causa. En ambas prisiones tuvimos una conexión muy cercana con los presos: pudimos ver cómo vivían en su día a día, que tipo de trabajos realizaban (cerámica, pintura, etc.) o como veían el mundo desde allí dentro. Pudimos comprobar que cada una de las personas que permanecían en dichas cárceles tenían unas historias detrás conmovedoras. Reconozco que se nos cayó alguna lagrimilla con alguna historia que nos contaron. Además, conocimos casi todas las instalaciones de las cárceles. De hecho, todas menos las habitaciones ya que el acceso a las mismas estaba vetado a la gente externa. Tuvimos suerte de conocer: el patio, el comedor, la cocina, la lavandería, la sala de juegos, etc. Podéis imaginaros la experiencia que supuso para nosotros… Totalmente INOLVIDABLE. Además de conocer dichos penales, donamos libros y realizamos algunas actividades promocionando la lectura en las bibliotecas que allí dentro se encontraban.
  • Chiquiteca: En esta biblioteca especializada en niños pequeños, donamos muchos libros y realizamos actividades de lectura con los más pequeños.

Tras realizar todas estas actividades, cada uno prosiguió su viaje a su manera: Machupichu, la selva peruana, Chile o Bolivia fueron algunos de los destinos que los voluntarios elegimos para conocer. Ya que habíamos cruzado el charco valía la pena coger algún bus y conocer el resto de Perú y sus países fronterizos.

Las experiencias que nos llevamos con nosotros son infinitas y no se nos olvidaran en nuestras vidas pero, si tuviéramos que quedarnos con alguna sería, sin duda, el hacer feliz a personas que, por diversos motivos, no tienen acceso a la lectura. Difícil olvidar la cara de felicidad que se les ponía a los niños cuando veían que estabas allí para ayudarles.

Por otro lado, UBIP aún tiene muchos proyectos para realizar y la única manera de llevarlos a cabo se basa en conseguir que más voluntarios se pongan en contacto con la organización para seguir ayudando a las personas que más lo necesitan. A partir de estas líneas, sólo puedo decir que os animéis ya que nunca lo olvidaréis.

Por último, dar las gracias a todas las personas que tan bien nos trataron en Lima. En especial a Gonzalo, Máximo, Serapio, Yazmín, Walter, Carlos y Ada. Sólo tenemos palabras de agradecimiento. Gracias, gracias y más gracias.

¡Un beso fuerte y hasta pronto amigos!

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